Coronavirus. «Mascarilla, higiene y distancia pueden no ser suficientes, hay que sumar la ventilación»

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Desde hace tiempo, científicos e investigadores defienden que la mayor forma de transmisión del coronavirus es a través del aire, de los aerosoles, aquellas partículas que se encuentran suspendidas en el aire y que se forman cuando hablamos, respiramos, estornudamos, tosemos o cantamos.

Esto quiere decir que si nos quitamos la mascarilla en las terrazas o bares cuando vamos a tomar algo, podremos contagiarnos fácilmente de la COVID-19 si estas partículas infecciosas siguen flotando en el aire.

«Existe una evidencia abrumadora de que la inhalación de SARS-CoV-2 representa una ruta de transmisión importante para la COVID-19″, escribieron 239 científicos de 32 países el pasado 5 de octubre para alertar del contagio del coronavirus por vía aérea en una carta publicada en la revista Science.

Xavier Querol, investigador del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua, es uno de esos expertos y ha hablado para NIUS, donde ha dado las claves para evitar este tipo de contagios.

La importancia de la ventilación

“Hay que seguir respetando las medidas de Sanidad, es decir, llevar mascarilla y mantener una buena higiene de manos y distancia con los demás. También teletrabajar siempre que sea posible, evitar coger el transporte público en hora punta, hacer todas las actividades posibles al aire libre, etc. Pero todo esto puede no ser suficiente y a la mascarilla, la higiene y la distancia, hay que sumarles la ventilación”, explica Querol sobre las medidas de prevención.

“Cogiendo la idea de los filósofos griegos, no podemos bañarnos en el mismo agua de un río cuando este fluye, pero si le ponemos una presa, esta se estanca y el agua es la misma. Es exactamente lo que pasa con el aire, para el que sus presas son las ventanas y las puertas cerradas. Las gotas más pequeñas pueden permanecer hasta tres horas en un espacio cerrado pero, si ventilamos, el aire se renueva y reducimos la posibilidad de infección vía aerosoles”, advierte el experto.

En cuanto al método más eficaz para la ventilación, Querol dice: “Siempre dependerá del espacio. Ventilar por vía natural no cuesta dinero y lo podemos hacer en casa, en la mayoría de clases… aquí podemos hacerlo a través de la ventilación cruzada, es decir, abriendo ventanas o puertas que se encuentren opuestas entre sí para que corra el aire. De hecho, es importante hacerlo en casa porque es un lugar en el que no usamos mascarilla”.

“Hay que introducir aire fresco dentro del sistema de ventilación del edificio, cosa que renueva entre un 30 y un 50% del aire y hace que no circule en un circuito cerrado. Sin embargo, es una opción que supone un mayor consumo energético”, avisa.

“Por otro lado, en quirófanos, espacios de Unidad de Cuidados Intensivos u otros en los que hay que evitar que entren microbios y patógenos, es obvio que no podemos ventilar, por lo que es necesario colocar en el sistema de ventilación filtros HEPA, que son muy eficaces ya que retienen el 100% de las partículas. Pero esto es un añadido al uso de mascarillas, tener una buena higiene y mantener la distancia siempre que sea posible, por supuesto”, añade.

Distancia de seguridad

Sobre la distancia de seguridad de dos metros entre personas, Querol explica: “En espacios interiores que estén bien ventilados y en los que se lleve mascarilla, sí son válidos. Pero si estamos en un lugar sin ventilar y donde no nos protejamos con mascarilla, está claro que los dos metros no serán suficientes. Y en el exterior, podemos estar en una corriente de aire tremenda, pero si te paras a hablar con una persona que, por ejemplo, está haciendo ‘footing’ y respira de forma agitada, también hay que adoptar una separación mayor”.

Mascarillas quirúrgicas para prevenir contagios

Para el experto, “las mascarillas quirúrgicas son las que protegen a los demás y, si las llevamos todos, no habrá peligro, así que dejemos las protectoras para sanitarios, policías y profesionales que estén más expuestos a posibles contagios”, añade.

“No hay que pensar que por estar en un exterior, no hay que llevar mascarilla. El virus se transmite a través micropartículas de saliva expelidas al hablar, pero cuando alzamos la voz o gritamos, expulsamos más y llegan más lejos. Por cada gota de ‘Flügge’ que vemos salir de nuestra boca, emitimos entre 500 y 1.000 pequeñas que podemos respirar o nos pueden caer en las manos o en la boca. Y no solo eso, sino que en una mesa con, por ejemplo, diez comensales, tocar la misma botella de agua que los demás también supone un riesgo”, advierte.

Debate sobre la transmisión aérea con la OMS

Sobre el debate con la Organización Mundial de la Salud (OMS), Querol explica: “Acepta nuestra teoría, pero está en discusión si la cantidad de contagios que supone esta vía es relevante. Está claro que hay casos que no se pueden explicar sin esta opción, pero no sabemos cuántos son y por eso la OMS sigue reticente a darle la importancia que defendemos”.

“En este debate, hay investigadores que defienden que el contagio por aerosoles supone el 70% del total, mientras que otros sostienen que es mucho menos. Sea así o sea menos, no se trata de llegar al consenso absoluto, sino que debemos adoptar el principio de precaución: si todas las medidas adicionales de las que hemos hablado no son costosas ni incompatibles con el resto, debemos tomarlas”, finaliza el experto para NIUS.

Fuente: www.as.com