Calidad del aire interior en hospitales y bioseguridad hospitalaria

227

Cuando se hace referencia a la calidad del aire interior en los centros sanitarios es importante destacar que este tipo de edificio presenta un factor diferenciador respecto a edificios de otros usos. En un hospital, por ejemplo, intervienen múltiples factores que hay que tener en cuenta tanto en su diseño, como en su construcción y su mantenimiento: la ubicación del edificio, el diseño y el dimensionamiento de los espacios, la interrelación entre cada uno de ellos, el diseño y dimensionamiento de todas las instalaciones, incluidas las de aportación y tratamiento del aire, la elección de los materiales de revestimiento, etc. Y todos estos requisitos y exigencias tienen un denominador común: la bioseguridad de los pacientes y del personal sanitario, administrativo y de mantenimiento que trabajan en ellos.

Porque la realidad es que las personas que ingresan en un centro sanitario lo hacen con unas condiciones físicas diferentes en comparación a los usuarios de otros edificios. Es decir, se encuentran en una situación de inmunosupresión, que puede verse afectada en su evolución, por el nivel de calidad del aire interior en los centros sanitarios. Desde empeorar, hasta contraer otras patologías diferentes e incluso morir.

Renovación profunda para garantizar una calidad del aire interior adecuada

En España, la mayoría de los edificios de uso sanitario fueron construidos con anterioridad al 2007. Año en el que se publicó el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los edificios (RITE). Y este factor es determinante cuando hablamos de calidad del aire interior en los centros sanitarios. Además, a esta circunstancia se une el hecho de que existe una carencia de cualificación de los técnicos y de que no siempre se cumplen con las exigencias reglamentarias de mantenimiento e inspección de las instalaciones para la calidad del aire interior.

Los centros más antiguos, no alcanzan un nivel aceptable de calidad del aire interior. Salvo en áreas críticas, lo habitual es que no se alcance el caudal mínimo de 20 l/s que la norma actual exige para garantizar la categoría de aire interior IDA 1, aire de óptima calidad. En general, o se desconoce el caudal aportado al interior o no se cumple con la reglamentación exigible en la norma actual.

Por otro lado, tampoco se ha tenido en cuenta en el diseño y construcción de los centros sanitarios existentes, el riesgo por fuentes contaminantes del propio edificio. Estamos hablando de emisiones contaminantes derivadas de pinturas, adhesivos, aislamientos, sellantes, revestimientos, suelos e incluso mobiliario presente en el interior de los centros sanitarios. Materiales y productos de construcción que son susceptibles generar emisiones que afectan a la calidad del aire interior.

En lo que respecta a la normativa actual de obligado cumplimiento, los niveles de ventilación exigidos y de buenas prácticas dan solución para la eliminación de este tipo de contaminantes. Y a ello, se une la aplicación de sellos voluntarios de sostenibilidad que incluyen la puesta en marcha de buenas prácticas en la selección de materiales e incluso la evaluación mediante mediciones de la calidad del aire interior, tanto en fase de ejecución de la obra como en fase de ocupación del edificio. Una práctica que sólo se realiza en algunos centros sanitarios de reciente construcción.

Con todo ello, los expertos reclaman también una actualización profunda de la normativa.  La cual debe de venir acompañada de una simplificación y de mayor flexibilidad en su aplicación. La normativa se debe de homogeneizar y se debe de actualizar tomando como referencia la tecnología existente en los hospitales, y también las normas internacionales.

Y lógicamente, los expertos también reclaman que la norma pueda aplicarse también con carácter retroactivo. Porque como ya se ha comentado, un 80% de nuestros centros de salud tienen carencias y se han quedado obsoletos. Por lo tanto, la nueva normativa no puede afectar sólo a nuevos centros que se vayan a construir, el cual representa un porcentaje muy reducido.

Cómo puede influir la actual pandemia por el COVID-19 en el diseño de los hospitales del futuro

La realidad, a nivel global, es que se necesita un Plan general de mejora de las infraestructuras sanitarias, además de una actualización de la norma. Y la pandemia ha servido para constatar esta evidencia. En el futuro, será necesario prever este tipo de pandemias, hecho que influirá en la planificación hospitalaria. Será necesario repensar nuevas circulaciones, nuevos locales, nuevos diseños de UCI, nuevos programas funcionales, el número de camas hospitalarias por población, etc.

Pero realizar reformas en un centro sanitario no es tarea fácil por los condicionantes que existen. Es necesario parar la actividad para llevar a cabo las actuaciones que son prioritarias. Y no sólo de la parte arquitectónica, sino también de las instalaciones, que incluyan su renovación profunda y la puesta en marcha de nuevas tecnologías. Por un lado, para garantizar el caudal de aire requerido, y por otro, para garantizar la renovación de los equipos que han quedado obsoletos. Las tareas pendientes incluyen la sustitución de los climatizadores, la regulación del caudal, el control de la dirección de impulsión del flujo o la mejora de la difusión del aire, la recirculación del aire y el control del consumo energético, entre otros aspectos.

La solución en general pasa por equipos bien diseñados. Y esto no afecta solamente a los materiales utilizados. Un buen diseño también depende de la posición relativa de los ventiladores con respecto a la recuperación, de la posición de los filtros, de las baterías, de la accesibilidad para su limpieza e incluso de la certificación del equipo como tal.

Porque no hay que olvidar, que las instalaciones deben de ser mantenibles. No sólo importa el diseño conceptual, sino que también hay que pensar en su mantenimiento y accesibilidad. Precisamente, un aspecto a mejorar, en los centros sanitarios, es la realización de inspecciones de redes de conductos de aire acondicionado. Según los expertos, no se inspeccionan ya que trabajar en un centro en marcha es complicado. 

Cómo ha avanzado la tecnología con relación a la calidad del aire interior en general y a la filtración en particular

En un hospital, las instalaciones de calidad del aire interior no son al uso porque existe el objetivo mayor que es la bioseguridad. Y en la consecución de este objetivo entra en juego tanto la parte de ventilación y como la de filtración. En esa necesidad de mantener espacios limpios y adecuados para los pacientes y el personal del hospital, es necesario garantizar la calidad del aire interior. Y este requisito depende de factores externos, pero sobre todo de factores internos que tienen que ver con la transmisión y contagio de infecciones y enfermedades que se están tratando en el propio centro.

En este sentido y con respecto a la filtración, se tiene la ventaja de que sí hay mucha experiencia a pesar de que la normativa es poco exigente. En general los centros están bien acondicionados en este sentido. Las etapas de filtración son de absoluto en zonas críticas. No obstante, no es suficiente con filtrar sin más. Cada elemento tiene que estar en el lugar adecuado: en el elemento terminal y/o en la extracción para evitar la propagación hacia otras zonas.

También hay que verificar que los caudales de aire sean los adecuados y que se verifiquen mediante su medición de forma continuada. Tampoco nos podemos olvidar de controlar la dirección del aire, de manera que el aire filtrado vaya sólo hacia la zona limpia y que el aire contaminado no llegue a dichas zonas.

El gran reto al que debemos de dar respuesta en breve consiste sin duda en disponer de un marco normativo nuevo. Una reglamentación que por ejemplo incorpore nuevas soluciones a quirófanos, en cuanto a caudales de aire y filtración, y también que sea capaz de abordar aspectos tan imprescindibles hoy en días como la recuperación de energía en los sistemas para la calidad del aire. Un aspecto que en tiempos de pandemia se ha dejado de lado por completo. En este momento los requisitos de ventilación para la renovación del aire son elevados y se ha perdido de vista el control del consumo energético

Aplicación de luz ultravioleta sobre los filtros que forman parte del sistema de ventilación mecánica

La luz ultravioleta es una tecnología que se ha utilizado sobre los filtros y las baterías de los equipos de ventilación. Se ha utilizado para eliminar microorganismos evitando la formación de colonias y, además, aporta seguridad a la hora de realizar los mantenimientos de las instalaciones.

Por otro lado, también hay que recordar dos aspectos importantes. El primero es que el riesgo está ya dentro con los pacientes contagiados. Tratar el aire exterior con estos tratamientos no elimina el riesgo de contagio, puesto que el riesgo está ya dentro. Por otro, también hay que tener en cuenta que en un equipo de ventilación forzada los tiempos de exposición y las velocidades del aire no son lo más adecuados para este tipo de tratamiento.

Por lo tanto, debemos de entender esta tecnología como un adicional o complementario y no como un elemento básico.  Los elementos de filtración son suficientes por sí mismos.

A parte de los tratamientos ultravioleta, que sí están permitidos, hay que tener cuidado con otras tecnologías que pueden provocar efectos secundarios, como la catálisis o la ionización. Tratamientos que de momento no cuentan con una normalización en España que regule estos equipos y que obligue a los fabricantes a cumplir con ciertos requisitos y exigencias. En general, son equipos que ahora están muy de moda, como por ejemplo los purificadores. Es imprescindible que se normalice y se garantice la inocuidad del aire que pasa por estos equipos y  nuevos sistemas de purificación del aire

Conclusiones

La necesidad de reformas profundas y de actualización en general es el denominador común de los edificios de uso sanitario en nuestro país.  Y en esta tarea, la Administración debe de aportar la capacidad y las herramientas necesarias para que los centros sanitarios se pongan al día con el objetivo último de mejorar la calidad del aire interior. Para ello es necesario generar un cuerpo técnico especializado y mejorar las instalaciones en aspectos relativos a la climatización, la ventilación, el confort y la eficiencia energética. Y hay que hacerlo con rigor y sin tendencia al abaratamiento. Las instalaciones deben de ser pensadas y ejecutadas para proteger a los pacientes y al personal sanitario, porque es una prioridad.

Fuente: www.caloryfrio.com